NUNCA OYÓ EL SERMÓN

mayo 11, 2018

Un hombre agonizante dijo una vez, desesperado, al ministro de la iglesia a cuyos cultos había asistido por veinte años: «nunca oí un sermón.” Y explicó que durante la predicación había estado haciendo planes para sus negocios.[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Moisés reunió a todo el pueblo de Israel y dijo: «¡Escucha con atención, Israel! Oye los decretos y las ordenanzas que te entrego hoy, ¡para que los aprendas y los obedezcas! Deuteronomio 5:1 [NTV]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿A qué va a la iglesia? Hay gente que va a la iglesia para ser vistos o para encontrase y charlar con sus amigos, algunos se congregan porque se sienten obligados o por compromisos, y hay quienes van en presencia física pero realmente no se “están ahí”, por lo tanto, lo que escuchan entra por un oído y sale por el otro, realmente no oyen el sermón. Más hay unos que van con la actitud correcta, van a la iglesia a adorar a Dios, y una manera de adorar a Dios es escuchar Su Palabra, para atenderla y aplicarla a su vida. Es necesario escuchar la Palabra de Dios, estudiarla, escudriñarla para entenderla y así comprender qué es lo que Dios me quiere decir para que yo aplique en mi vida y así pueda caminar acorde a Su Voluntad para cumplir el propósito para el cual Él me creó.

[1] 500 ilustraciones. Alfredo Lerín. Nunca oyó un sermón. Ilustración 195.

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