APLICANDO Y APRENDIENDO

septiembre 30, 2015

Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. Josué 1:8

Un cristiano de la península de Corea visitó a uno de los misioneros que allí estaban, y le dijo que había aprendido el Sermón del Monte y deseaba repetirlo delante de él. Enseguida aquel cristiano repitió, palabra por palabra, sin que le faltará una sola. Cuando terminó, el misionero dijo a ese cristiano que era necesario poner por obra las enseñanzas del sermón; a lo que aquel creyente replicó: “Así lo aprendí: Procuraba yo aprenderlo, todo de una vez, y las palabras se me iban. Entonces aprendí de memoria un versículo, salí en busca de alguno de mis vecinos y en él practique las enseñanzas de ese versículo; y se me quedaron bien las palabras. Entonces procuré aprender de esa manera todo el sermón y así lo aprendí.

Decía el evangelista D.L. Moody que “la Biblia no fue dada para aumentar nuestros conocimientos, sino para cambiar nuestras vidas” Es importante entonces meditar profundamente para reconocer si realmente lo que hemos aprendido de La Biblia lo estamos aplicado en nuestra vida, si hemos permitido que el Espíritu Santo sea nuestra guía para dejarnos transformar y tener el carácter de Jesucristo y si no es así, ¿qué vamos hacer?

 

 

 

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