BUDA Y EL BANDIDO

marzo 24, 2017

Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Mateo 7:12

Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a Buda. Y Buda le dijo:

-Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol.

Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo hizo lo que Buda le había pedido.

Pero luego Buda añadió:

-Ahora, por favor, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo.

-Debes estar loco —contestó Angulimal— si piensas que eso es posible.

-Al contrario —repuso Buda—, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir, matar y destruir. Eso es cosa fácil, de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar.[1]

Reflexión:

Nos volvemos como el bandido Angulimal cuando en nuestras actividades cotidianas hacemos daño en lugar de hacer el bien. Por ejemplo cuando estamos prestos para escuchar el chisme, o cuando somos negligentes con nuestras obligaciones, cuando nos quejamos para no seguir obedientemente las directrices que nos ordenan acatar o cuando trabajamos desanimados y no entregamos lo solicitado o simplemente nos convencemos que al entregar lo mínimo lo estamos haciendo correctamente, pero realmente nuestra labor no da valor agregado a lo que nos piden. Eso es dar o hacer el mal cuando nos están pidiendo dar o hacer el bien, Charles Spurgeon decía que habían cuatro estados en el dar: «Mal por mal se dice es algo a semejanza de las bestias, bien por bien es algo a semejanza del hombre, mal por bien, es demoníaco; pero, bien por mal, es a semejanza de Dios»[2] ¿Y yo: en qué estado estoy? Debemos ser hijos de Dios actuando a semejanza del Señor y siempre dar a los demás lo que nos gustaría recibir.

¿Cuál es la acción a tomar? Debemos entonces desarrollar hábitos que nos lleven a ser constructores de buenas cosas y constantemente le demos valor agregado a todo lo que hacemos, a entregarnos con sincero amor con el fin de satisfacer las necesidades de aquellos que requieren de nuestros servicios.

[1] Tomado y adoptado del Libro. Educar el carácter: Principios clave de la formación de la personalidad. Autor: Alfonso Aguiló Pastrana.

[2] Tomado de la página web: http://www.spurgeon.com.mx/sermon3257.html: el 22/03/2017

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