DAR A CRISTO

diciembre 22, 2015

Hubo una vez un limosnero que vio a lo lejos venir al rey. “Le voy a pedir, de seguro me dará bastante” pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo: “Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?”

El rey le miró y le dijo:” ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy tu rey?” El mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo: “Pero su majestad…yo no tengo nada” El rey respondió: “¡Algo debes de tener…busca!” Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y encontró una naranja, un pan y unos granos de arroz” Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo le dio al rey 5 granos de arroz. Complacido el rey dijo: “¡Ves como sí tenías!” Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: “Su majestad…creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey no hizo caso y dijo: “Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar”

Versículo para tener en cuenta: Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23

Punto de Reflexión:

Dar con amor es la misión del hombre en esta vida, y podemos dar en exceso cuando servimos con todo el corazón. Cuando servimos lo hacemos para los hombres pero si lo consideramos como un regalo para Jesucristo, Él verá en nuestro corazón la plenitud del amor.

¿Y qué tal tú?

¿Cómo estás dando? Quien da esperando una recompensa, ese dar se llama “cuenta de cobro” Por eso quien da debe hacerlo de corazón, no para que le retornen favores, sino porque quiere dar a Jesucristo con su servicio.

 

 

Tomado del libro “500 ilustraciones” Alfredo Lerín. 243. ¿A DÓNDE DEBO ENTRAR?

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