DESTRUYENDO ENEMIGOS

septiembre 29, 2015

Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, Lucas 6:27

Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: “Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos”

Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaban los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador:

-¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a vuestros enemigos. Los habéis perdonado a todos, y a muchos hasta con cariño los habéis tratado.

Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo:

-Os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío; a todos los he hecho mis amigos.

Tomado del libro “500 ilustraciones” Alfredo Lerín. Enemigos destruidos.

Quizás hoy en día no tengamos que asesinar enemigos, pero seguramente hay personas que quieran hacernos daño por intereses particulares y egoístas en algún aspecto de nuestra vida. ¿Hay que aniquilarlos o hay que hacerlos nuestros amigos?

¿Cómo amar a aquellos que quieren perjudicarnos? Por nuestra propia cuenta es imposible, pero si aceptamos de manera plena la Soberanía y el Señorío de Jesús en nuestro corazón, su amor brotará de tal modo que actuaremos tal y como es Él. Con Dios todo es posible, sin Él todo es imposible.

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