EL BILLETE ARRUGADO

mayo 9, 2018

Un orador inició su seminario mostrando al auditorio un billete de 100 dólares. Dirigiéndose a los espectadores, preguntó:

– ¿Quién quiere este billete?

Muchas manos se levantaron. Luego dijo:

-Se lo voy a dar a alguno de ustedes, pero primero permítanme hacerle esto…

Cogiéndolo con ambas manos, lo convirtió en una bola, dejándolo todo arrugado. Entonces volvió a preguntar:

– ¿Quién lo quiere todavía? -las manos volvieron a subir. Bien, ¿y si le hago esto…?, lo dejó caer al suelo y lo pisoteó. Lo recogió y volvió mostrarlo al auditorio. Y así, todo arrugado y sucio… ¿todavía lo quieren?

Las manos se mantuvieron arriba.

-Amigos, han aprendido una lección muy valiosa: no importa todo lo que le haya hecho al billete, ustedes de cualquier manera lo quieren porque su valor no ha disminuido. Sigue valiendo los mismos 100 dólares.[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Juan 1:12 [NTV]

REFLEXIÓN

Aunque las circunstancias sean difíciles y alegóricamente estamos arrugados, revolcados y sucios, nuestro valor como hijos de Dios no cambia. La perspectiva de una persona puede cambiar cuando cree que su valor consiste en lo que tiene y no en lo que es. Tal cual como lo afirma Erich Fromm: «Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces, ¿QUIÉN SOY?» No es por lo que tenga, lo que le da valor a su ser, es por lo que ES, y ES ante Dios, hijo o criatura, o ambos. Si has recibido a Cristo en tu corazón, tu condición y valor no dependen de lo que tengas en este mundo sino de lo que eres para Dios…su hijo, y eso nadie te lo puede quitar jamás y además te da la categoría de SER coheredero del Reino de Dios con Jesús para siempre.

 

[1] Tomado de la Internet.

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