EL CAMELLO Y EL MOLINERO

febrero 28, 2017

El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo. Génesis 4:7

Una leyenda árabe dice que cierto molinero un día fue sorprendido por un camello que metió la cabeza por la puerta de la tienda en que estaba durmiendo, y que le dijo:

-Afuera hace mucho frío, permíteme meter tan sólo las narices.

El molinero le dio permiso de hacerlo así; pero pronto había metido todo el cuerpo, lo cual no le era muy agradable, quien comenzó a quejarse diciendo que el cuarto era muy chico para los dos.

Entonces el camello respondió

-Si tú estás incómodo puedes salirte; yo, por mi parte, voy a quedarme donde estoy.[1]

Reflexión:

En nuestro andar por este mundo debemos tener mucho cuidado con aquellas cosas que les permitimos entrar en nuestra vida, muchas veces abrimos la puerta de nuestro corazón a cosas que después no querrán salir y además codiciarán adueñarse de nuestros ser.

El camello es aquello que una vez le damos entrada a nuestro corazón y si no tenemos templanza o somos propensos a enviciarnos se mete en nuestra “casa”, en nuestro ser y después ya no quiere salir, al contrario quiere ser dueño de todo. ¿Qué cosas pueden ser equivalentes al camello? Todas aquellas cosas que una vez pruebas y después no quieres dejar son esos «camellos» que entran para no salir de tu ser, como los alucinógenos, alcohol, pornografía, prostitución, robo, mentiras, etc. Después que entran ya no eres capaz de controlar y entonces se apropian de tu ser. ¿Qué hacer para no caer en el juego del «camello»? Antes de probar algo, que aparenta ser agradable o es común en tu círculo de amigos o familiares, debes evaluar el final de aquellos que una vez lo probaron. Si observas adictos que los rodea la miseria, el dolor, las enfermedades, la pobreza y la muerte, debes considerar seriamente si debes dejar entrar a ese camello en tu vida. No te dejes involucrar, no te dejes presionar, pide al Espíritu Santo que te dé fortaleza para decir “no”, aunque parezcas cobarde, ante Dios serás un valiente.

[1] Tomado y adaptado de: http://iglesiaccvn.com/2012/06/se-dice-que-donde-se-deja-entrar-el.html, el día 27/02/2017

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