EL CHINO CAÍDO EN EL POZO

diciembre 27, 2017

Un chino que se había caído en un pozo, estaba con el agua al cuello y casi ahogado por el barro, clamando que alguien le ayudara. En eso apareció un anciano de aspecto venerable que le miro desde arriba y le dijo:

-Hijo, este es un lugar muy desagradable.

-Sí que lo es. ¿No puede usted ayudarme a salir?

-Hijo mío me llamo Confucio. Si hubieras leído mis obras y seguido lo que ellas enseñan, nunca hubieras caído en el pozo.

Y con eso se fue. Después llegó otro personaje, esta vez un hombre que se cruzaba de brazos y cerraba los ojos.

Era Buda y le dijo:

-Hijo mío, cierra tus ojos y olvídate de ti mismo. Ponte en estado de reposo. No pienses en ninguna cosa desagradable. Así podrás descansar como descanso yo.

-Sí, padre, lo haré cuando salga del pozo. ¿Mientras tanto?

Pero Buda se había ido. El chino ya estaba desesperado cuando se le presentó otra persona, muy distinta. Llevaba en su rostro las huellas del sufrimiento, y le gritó:

-Padre, ¿puedes ayudarme?

Y entonces bajó hasta donde estaba. Le tomó en sus brazos, le levantó y le sacó del pozo. Luego le dio de comer y le hizo descansar.

Y cuando ya estaba bien no le dijo:

– “No te caigas más”, sino, “ahora andaremos juntos”

Y desde entonces anda junto a Él: Jesús de Nazaret, El Dios Vivo[1]

VERSÍCULO DE APOYO

El SEÑOR es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué habría de temer? El SEÑOR es mi fortaleza y me protege del peligro, entonces ¿por qué habría de temblar? Salmo 27:1 [NTV]

REFLEXIÓN

El chino del cuento nos recuerda lo que le ocurre al hombre que se sustenta para salvarse en enunciados religiosos y filosóficos propuestos por el hombre, porque nunca puede salir del pozo y siempre le persigue la angustia de no poder hallar salida del estado en el que se encuentra, obedeciendo sus enseñanzas, porque no se sale de ahí con sus obras, ni con ayudas de hombres, es necesario que Jesucristo baje hasta donde nos hallamos y nos rescate, porque sólo Él puede hacerlo.

Y cuando ya hemos sido rescatados del pozo, nos queda la única opción y es seguirle fielmente, porque hemos vivido el rescate de un Dios amoroso que bajó hasta nuestra terrible condición y nos salvó[2]

Valor a aplicar:  Creerle a Cristo, que significa confiar plenamente en Su Palabra.

Anti Valor: La candidez, de creerle al hombre sus enseñanzas que promueven una salvación sin Cristo, pero que penosamente conducen a la muerte espiritual.

 

[1] Doscientas Anécdotas E Ilustraciones. Dwight Lyman Moody. Editorial Portavoz. 2014.

[2] Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 1 Timoteo 2:5-6 [NTV]

 

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