EL CHINO QUE ENTENDIÓ

septiembre 13, 2018

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 [DHH]

—¡Señor, te bendigo porque me permitiste ser un leproso!

La enfermera, extrañada, le protestó:

—Pero… ¿cómo podéis dar gracias a Dios por desgracia tal?

—Porque por ella vine al hospital de la Misión y hallé a mi Salvador, y voy al cielo a vivir con el que tanto nos amó.”[1]

¿Y si nos disponemos para aceptar que todas las cosas que nos suceden son para llegar a Jesús? ¿Creería entonces que cada circunstancia puede ser una oportunidad para relacionarnos con Dios? El chino del cuento, nos transmite una enseñanza que debemos adoptar en nuestra vida, y es que cada circunstancia que vivimos por horrible, difícil o triste que estemos pasando, es una magnífica oportunidad para acercarnos a Jesús, de tal manera que podremos intimar con Él, y así le conoceremos más y mejor. Y en definitivas cuentas, Jesucristo siempre es el propósito de nuestra vida, todo debe girar en torno a Él, todo es por Él y para Él.

Autor: Gonzalo Arbeláez O.

[1] Tomado del libro “500 ilustraciones” de Alfredo Lerín. El chino leproso, pero sabio. No. 41

 

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