EL CINTURON DE ORO

diciembre 5, 2017

Todo hombre es esclavo de aquello que lo ha dominado. 2 Pedro 2:19 [DHH]

UN CUENTO[1]

Ruskin ilustra uno de sus ensayos refiriéndose a un hombre que hacía una travesía en un trasatlántico. De repente la nave se vio envuelta en llamas y al grito de “sálvese el que pueda” el hombre se preparó para lanzarse al agua. Pero antes de hacerlo fue a su camarote y se ciñó con un fuerte cinturón donde guardaba una gran cantidad de monedas de oro. Apenas cayó al agua se hundió bajo el enorme peso que llevaba consigo. Ruskin preguntaba: ¿quién poseía a quién mientras este hombre se hundía?

Miguel Lamardo

Y QUÉ TAL TÚ

Me gusta esa pregunta que se hace Ruskin: «¿quién poseía a quién…?», para reflexionar sobre aquellas cosas que no estoy dispuesto a abandonar porque me poseen, pero también para reconocer que todo aquello que no quiero soltar, definitivamente me domina y me hace su esclavo, por ende, es mi amo, ocupando el lugar del Señor Jesús.

¿Qué me posee y no quiero abandonar? ¿Reconozco que me estoy hundiendo con ello? ¿Considero que lo he hecho mi “señor” despojando a Cristo de su señorío?

[1] http://www.motivaciones.org/MOTIV001/ctose1334.htm. El oro le ahogó. Autor: Padre Eusebio Gómez Navarro OCD

 

 

 

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