EL DESAPEGO

mayo 12, 2018

Todo aquel de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser discípulo mío. Lucas 14:33 [NBE]

Dechen es un monje budista tibetano en entrenamiento y le encanta las plantas y la jardinería. En una noche tormentosa encuentra afuera una flor muy bella que sufre del mal tiempo y la trae al convento para cuidarla. A pesar de que Dechen cuida la flor lo mejor que puede, poco a poco se marchita y esto le afecta mucho al pequeño monje. Al final Agmo, el monje que supervisa al Dechen está obligado a intervenir para que Dechen vuelve a centrarse y ser el de antes. El pequeño monje finalmente descubre que la flor volverá a estar bien si él deja el deseo de poseerla y ya no quiere controlar la situación. [1]

¿Y QUÉ TAL TÚ?

¿Es necesario renunciar a todo? El desapego no significa que no deba poseer nada, lo que indica es que nada te posee, y que por supuesto, todo lo que tenemos, somos y hacemos le pertenece al único Dueño y Amo de todo: Jesucristo, y por lo tanto, lo podemos y debemos entregar a Cristo, el Amo y Señor de todo, cuando Él lo considere pedírnoslo.

Cuando entendemos que el Señor es dueño y amo de todo, entonces reconocemos que lo que somos, tenemos, pensamos y hacemos, debe estar gobernado por el Señor, porque a Él le pertenece todo lo que soy y todo lo que tengo y todo lo que Él me ha entregado para que yo pueda ser. Cuando ello, lo incorporo en mi ser y en mi vida, aprendo a administrar correctamente lo que le pertenece al Señor y se lo puedo entregar –de nuevo- cuando Él así lo considere.

[1] Tomado de http://sloyu.com/2017/03/08/desapego-soltar/, el día 23/04/2018

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