EL DIABLO FUMANDO PIPA

septiembre 17, 2016

Cuando el diablo terminó de tentar a Jesús, lo dejó hasta la siguiente oportunidad. Lucas 4:13

El gran escritor inglés, Chesterton, escribió un libro en el que un sacerdote “hace de detective”. En uno de los pasajes de la novela, el sacerdote, en conversación con un delegado de policía, comenta que la inmoralidad reinante está jubilando al demonio.
«Antiguamente, según los principios del cristianismo, se necesitaban doscientos demonios para hacer pecar a un cristiano; hoy, basta un demonio para doscientos cristianos…Y aun así, ese diablo, tiene tiempo para fumar su pipa»

¿Qué está ocurriendo en una persona en la que ya no se necesita que el diablo le tiente para que peque? Cuando se llega a ese extremo es porque puede estar sucediendo lo siguiente:

(i) Se vive en un sistema cotidiano, habitual y natural de pecaminosidad, por lo tanto pecar es lo mismo que respirar o comer, no existe ninguna diferencia moral ni de principios.

(ii) Se ha avanzado a tal extremo que muy posiblemente al pecado ya le esté dando otro nombre o le considere sano o un hábito socialmente aceptable, ya el pecado no es pecado.

(iii) El corazón se ha endurecido de tal manera que La Palabra de Dios no puede llegar ni siquiera a las fronteras de su corazón, se ha formado un callo que le impide escuchar el Espíritu Santo.

En cualquiera de estos casos, la persona necesita arrepentirse sinceramente ante Jesucristo y pedir perdón por sus actos, necesita entregarle su vida a Jesús y reconocer su pobreza espiritual para que el Jesucristo sea su Señor y Salvador.

 

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