EL DIAMANTE KOH-I-NOOR

abril 27, 2017

Jesús contestó: Si tan sólo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva. Juan 4:10 [NTV]

El diamante Koh-i-noor se encuentra entre los más espectaculares del mundo. Es parte de las joyas de la corona Británica, presentado a la reina Victoria por el marajá de la India cuando este apenas era un muchacho.

Años después, cuando él ya era un hombre mayor, el marajá visitó a la reina Victoria en Inglaterra. Pidió que la piedra fuera traída de la Torre de Londres donde se mantenía guardada con seguridad, hasta el Palacio de Buckingham. La reina hizo según lo pedido.

Tomando el diamante en su mano, él se arrodilló frente a la reina y se lo presentó de nuevo a ella, diciendo:

-Su majestad, yo le di esta joya cuando era un niño, demasiado joven para entender lo que estaba haciendo. Deseo dársela de nuevo a usted en la plenitud de mis fuerzas, con todo mi corazón, afecto y gratitud, ahora y para siempre, en plena conciencia de mi acto.

REFLEXIÓN

El cuento del marajá de la india y la reina Victoria, es una alegoría adecuada para que confirmemos nuestra gratitud con nuestro Rey. Es preciso que todo creyente que va madurando deba distinguir con mayor precisión, clara conciencia y sabio discernimiento el inmenso regalo entregado por Dios por medio de Jesucristo, la salvación de nuestras almas.

¿Hace cuánto le entregó su toda alma a Jesucristo? Como el marajá de la India, aún éramos niños espirituales y quizás no podíamos entender el acto tan sublime y perfecto de recibir a Cristo en nuestra vida como nuestro Señor y Salvador. Hoy pasados los años, debemos tener el conocimiento para saber que el regalo dado por Dios no es infinito en misericordia y amor. Por ello, de rodillas le oró a mi Señor para decirle:

Señor Jesucristo: Hoy de nuevo en la plenitud de mis fuerzas, con todo mi corazón, afecto y gratitud, ahora y para siempre, en plena conciencia de mi acto, quiero de nuevo aceptarte como mi Señor, entregarte mi ser, toda mi vida.

Gracias por darme la Vida, gracias Señor porque Tú has sido Bueno. Confirmo mi amor y renuevo mis votos de aceptarte y recibirte en mi ser como mi Señor y mi Salvador.

 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. JUAN 3:16 [RV60]

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