EL ECO

marzo 5, 2018

Quizás ustedes hayan oído el cuento del muchacho que vivía en un bosque. Un día creyó escuchar la voz de otro chico, allá a lo lejos. Gritó: “¡Hola! ¡Hola!” y la voz le respondió: “¡Hola! ¡Hola!”. El niño no sabía que se trataba del eco de su propia voz, y entonces comenzó a gritar insultos que eran contestados inmediatamente. Después de un rato, entró a su casa y le contó a su madre que había un muchacho muy malo en el bosque. La madre, que comprendió el caso, le dijo que le hablara bondadosamente al muchacho para ver si le respondía del mismo modo. El chico salió de nuevo, hizo la experiencia, y encontró que sus palabras de cariño eran contestadas de la misma manera.

VERSÍCULO DE APOYO

Siempre se cosecha lo que se siembra. Gálatas 6:7 [NTV]

MORALEJA ESPIRITUAL

¿Me siento satisfecho con lo que estoy recibiendo? No hay duda, de lo que demos recibimos y se nos retornará en mayores cantidades. Por lo tanto, es de suma importancia reconocer lo que queremos ser, pues ello determinará lo que queremos hacer para alcanzarlo. Así que, al ser nuestro propósito imitar a Cristo, todas nuestras acciones evidenciarán el Fruto de Su Espíritu Santo, por lo tanto, daremos de su Fruto, pero recibiremos en mayor cantidad de él: amor, paz, gozo, paciencia, bondad, fidelidad, benignidad, mansedumbre y templanza. Somos bendecidos, dando bendiciones de Dios a otros, tal cual como el eco.

 

 

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