EL ERROR DE LA NEVERA

septiembre 25, 2016

¡Para mí, lo importante es que Dios me apruebe! Gálatas 1:10

En cierta ocasión un gran almacén de cadena ofreció erróneamente a la venta por medio de su página de internet un electrodoméstico de alto precio por la décima parte de su valor estándar. Varias personas que trabajaban en dicha empresa aprovecharon esta situación y en lugar de denunciar el error o el fraude de sus compañeros, se hicieron parte del engaño y hasta se endeudaron para comprar varias unidades con el objetivo de lucrarse financieramente ¿Fue correcta esta conducta por parte de dichas personas? O como dice el refrán popular, «negocios son negocios», es decir aquel que se equivoca pierde por tonto.

¿A quién le pregunta si es correcto o no una acción como esta? Quienes se lucraron con este error, muy seguramente si se les preguntará si lo que hicieron fue correcto se justifiquen de miles de formas. El objetivo aquí no es juzgarlas, pero si podemos preguntarnos en nuestro lugar qué hubiéramos hecho. Cuando nos lleguen este tipo de situaciones es importante hacernos esta pregunta: ¿En su lugar qué hubiera hecho Jesús? Él seguramente hubiera llamado al almacén de cadena, hubiera preguntado si esa «oferta» es correcta y con base en la respuesta hubiera tomado la decisión. Recordemos siempre lo que nos enseñó Jesucristo: Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes” (Mateo 7:12)

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