EL ESPEJO

noviembre 23, 2015

En el tiempo de Mario el perseguidor, llegó uno de sus agentes a la casa de una mujer cristiana que había ocultado a uno de los siervos de Cristo, y le preguntó:

—¿En dónde está ese hereje? La mujer cristiana dijo: —Abra aquella petaca y verá usted al hereje. El perseguidor abrió la petaca y sobre la ropa vio un espejo. —¡No hay aquí ningún hereje! —respondió encolerizado. —Ah —le dijo ella—, ¡observe usted el espejo y verá allí al hereje!

Versículo para tener en cuenta:

Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo. Te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero, si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y si la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia. Santiago 1:23-25

Punto de Reflexión:

Hay personas que escuchan o leen algo de la Biblia e inmediatamente le dan aplicación para otra persona, lo cual los hace jueces de otros. El problema es que si lo que se escucha o se lee de La Biblia no tiene una aplicación directa sobre nosotros, se vuelve hueca y sin sentido. Es necesario leer La Biblia para que sea como un espejo ante nosotros, que podamos vernos reflejados y saber qué hacer, pues el Espíritu Santo también nos dirá qué hacer.

¿Y qué tal tú?

¿Estoy aplicando lo que leo en La Biblia – para mí-?

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