EL GANDALLA

marzo 18, 2018

Hubo una vez un limosnero que al ver el rey le dijo: “Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?”  El rey le miró y le dijo: “¿Por qué no me das algo tú?”, el mendigo le dijo: “Pero su majestad…yo no tengo nada!”. El rey respondió: “¡Algo debes de tener… busca!” El mendigo molesto eligió entre una naranja, una hogaza de pan y arroz, darle cinco granos de arroz. El rey le dio por ello cinco monedas de oro. El mendigo le dijo: “Su majestad…creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey le dijo: “Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar”[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Jesús les contestó: Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas. Juan 6:26 [NTV]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿Es correcto que un cristiano se comporte como un «gandalla»[2]? Definitivamente sería una contradicción, porque no puede coexistir la bondad, el querer servir, el ser amables y el amar al prójimo, con la postura del «gandalla» que es un tramposo y sólo quiere beneficiarse él, sin importar los sentimientos, recursos y bienes de los otros.

Ese comportamiento es indigno y por ello un cristiano siempre busca lo mejor para los demás, porque su objetivo es amar al prójimo, lo cual conduce a testificar y hablar de Cristo y puedan salvarse.

[1] http://www.motivaciones.org/MOTIV003/ctoseellimosneroyelrey.htm

[2] El Diccionario de Mexicanismos define al «gandalla» como aquella “persona que, de manera artera, se aprovecha de alguien o se apropia de algo” El «gandalla» es una persona astuta pero con fines egoístas, debido a que sólo piensa en su beneficio sin impórtale los demás.

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