EL LAMENTO DEL PAYASO

marzo 21, 2017

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

Un día se presentó a la consulta de un célebre psiquiatra un hombre sereno, serio y elegantemente vestido.

Sin embargo, después de intercambiar algunas frases, el doctor descubrió que aquel hombre se encontraba muy deprimido, abatido por un profundo sentimiento de tristeza y melancolía.

El doctor comenzó con responsabilidad la terapia del enfermo y, al final de la entrevista, dijo a su nuevo paciente:

-Me deja perplejo, agregó el médico, más le tengo una solución, tome esta receta que le voy a dar, vaya esta misma tarde a ver al comediante cuyo nombre es Garrik. Lo más notable de la sociedad le busca ansioso, pues está comprobado que todo aquel que lo ve muere de risa

A lo que preguntó el paciente:

-¿Y a mí me hará reír?

– ¡Ah! sí, claro que sí, se lo aseguro. Solamente él le sacará de esa depresión que usted sufre.

– Pero el hombre dijo al doctor:

-No, yo creo que no me va a servir su receta.

-¿Por qué, preguntó el médico?

-Porque ¡Yo soy Garrik!… cambiadme la receta.[1]

Reflexión:

Hoy en día los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas poseen sus agendas copadas para atender personas que buscan afanosamente una solución a sus problemas. Estos profesionales les ofrecen las soluciones desde su experticia, pero éstas no siempre resuelven sus problemas y al igual que el cuento, éstos profesionales sugieren que acudan a “Garrik”, es decir soluciones sin Jesús para resolver las dificultades en sus vidas y muchos al final dicen: “cambiadme la receta…”

¿Cambiar la receta por qué otra alternativa? Hay una única alternativa y esa es la que nos ofrece el Señor Jesús y consiste en entregarle a Él todas nuestras cargas, eso significa aprender a confiar en Él, y podemos confiar en Jesús cuando caminamos con Él todos los días y aprendemos que es un Dios misericordioso, bondadoso y lleno de amor por nosotros. La cuestión no es creer en Cristo de maneras religiosa, sino en aprender a intimar y relacionarnos con Él para aprender a confiar en Él, en ese momento soltamos nuestras cargas y entonces nuestro ser se llena de gozo, de paz y de amor.

[1] Tomado del Poema “Reír Llorando” de Juan de Dios Peza

 

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