EL NÁUFRAGO QUE SE LE QUEMÓ SU CASA

septiembre 22, 2016

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman. Romanos 8:28

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente opto por construirse una cabaña de madera para protegerse. Un día después de salir a pescar al volver a su casa la encontró envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedo anonadado de tristeza y rabia.

-Dios: ¿Cómo pudiste hacerme esto? -se lamentó.

Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo.

¿Cómo supieron que estaba aquí? -preguntó el cansado hombre a sus salvadores.

Vimos su señal de humo -contestaron ellos.

¿Cómo recibe sus problemas: como bendiciones o como maldiciones? En Romanos 8:28, hay una bendición que nos promete el Señor, la cual dice: aunque todo parezca sombrío y aparentemente desastroso, detrás de ello hay algo muy bueno para ti. Es necesario confiar en Dios, saber que Él nos dará lo mejor, aunque todo parezca mal. ¿Confiamos en las Promesas del Señor? Entonces confiemos en Él, siempre nos dará lo mejor, aunque todo parezca ser lo contrario. Es cuestión de fe, es cuestión de confianza, es cuestión de creerle a Dios Todopoderoso, a nuestro Señor Jesucristo.

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