EL PIEL ROJA Y LA SALVACIÓN

septiembre 26, 2016

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Efesios 2:8-9

Un misionero que predicaba el evangelio entre las tribus de los pieles rojas norteamericanos, se encontró un día anunciando el evangelio en un campamento indio. En un determinado momento, el jefe de la tribu se levantó y parándose delante del misionero, le dijo:

-Misionero, jefe indio entrega su hacha de guerra a Jesucristo.

El misionero continuó su exposición del evangelio sin hacerle, aparentemente, caso al jefe indio. El cacique indio se levantó otra vez y dirigiéndose al misionero, le dijo:

-Misionero, jefe indio entrega su cobija a Jesucristo -y la puso a los pies del misionero.

El misionero prosiguió como anteriormente. El piel roja, se levantó la tercera vez y dijo al misionero:

-Misionero, jefe indio entrega su caballo a Jesucristo.

Aquellas tres cosas: hacha, cobija y caballo eran todo lo que tenía. Pero el misionero continuó sin, al parecer, hacerle caso. Por fin, el jefe indio se levantó por cuarta vez y dijo:

-Jefe indio se entrega a sí mismo a Jesucristo.

Esta es la salvación. No podemos comprar o negociar un lugar en el cielo. Sólo darnos en fe y confianza a Jesús.

¿Se ha entregado a Jesucristo? La Biblia nos enseña que la salvación es un regalo de Dios, por lo tanto nadie puede salvarse por medio de una acción, comprarla o ganarse la salvación. Solo se necesita hacer una cosa para recibir dicho regalo: Aceptar que el Señor Jesús pagó en la cruz por sus pecados para hacerle salvo (1 Pedro 3:18) y de esa manera Él vivirá en su ser para darle vida eterna. No entregue nada, no compre nada, no se gane nada, solamente reciba a Cristo en su vida y será salvo (Juan 1:12)

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