EL PODER DE LA MENTE

agosto 31, 2015

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Filipenses 4:6

Cuentan que a un prisionero condenado a muerte se le vendaron los ojos y se le dijo que la arteria del brazo le iba a ser cortada y un grupo de médicos iba a observar cuánto tiempo tardaría en morir. Se le ligó el brazo justamente abajo del codo; luego se le pasó una navaja por la piel sin hacerle ninguna incisión, se dejó correr agua a través de un tubo la cual iba cayendo a una vasija debajo del brazo. Los doctores entretanto comentaban sobre la debilidad del pulso y sobre el estado supuesto del prisionero a medida que se desangraba. El prisionero creyó tan confiadamente todo lo que los doctores aseguraban, que su sistema nervioso fue afectado de tal manera que le paralizó el corazón. Pensando que se estaba desangrando murió realmente de ansiedad y miedo.

Adaptado de “Enciclopedia de anécdotas e ilustraciones” de Samuel Vila.

Que no le pase con los problemas, como al prisionero que prácticamente creó en su mente una serie de circunstancias que realmente no estaban pasando pero con su mente las convirtió en realidad y le mataron. Muchos de los problemas los imaginamos más grandes de lo que realmente son y lo serán mientras no vaya Cristo con nosotros.

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