EL REY Y LA PINTURA DE LA PAZ PERFECTA

noviembre 29, 2016

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. Juan 14:27

Una vez un Rey ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

El rey observo y admiro muchas pinturas, pero solamente hubo dos que le gustaron y de las cuales debía escoger solo una.

La primera era un lago muy tranquilo como un espejo perfecto donde se reflejaban unas placidas montañas, con un cielo azul. Todos los que miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas, las cuales eran escabrosas, sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Lo cual no expresaba la paz.

Pero cuando el Rey observo cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la tormenta, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… La paz perfecta. El Rey escogió la segunda.

¿Sabes por qué? Porque, explicaba el Rey, “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la “paz”

La paz perfecta no existe porque las circunstancias estén adecuadamente alineadas con su vida, o porque todo esté marchando a la perfección, sino porque aunque se esté pasando por la peor de las tormentas, se tiene la fe y la certeza de que es Jesús quien está al mando de todo.

Él cuidará en perfecta paz a todos los que confían en Él y cuyos pensamientos buscan frecuentemente al Señor. Isaías 26:3

 

 

 

 

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