EL TRAJE DEL EMPERADOR

abril 23, 2017

»Pero, cuando el rey entró para recibir a los invitados, notó que había un hombre que no estaba vestido apropiadamente para una boda.

“Amigo —le preguntó—, ¿cómo es que estás aquí sin ropa de bodas?”

Pero el hombre no tuvo respuesta.

Entonces el rey dijo a sus asistentes: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes”

»Pues muchos son los llamados, pero pocos los elegidos» Mateo 22:11-12

Un tejedor afirmaba que era capaz de hacer telas prodigiosas: solo las personas nobles e inteligentes podían verlas; para los demás eran invisibles. El emperador pensó que un traje de esa tela sería muy cómodo. Llamó al tejedor y le ordenó hacerle un traje.

El hombre pidió hilo y muchísimo dinero y empezó a trabajar; pero el muy tramposo fingió trabajar, ya que en el telar no había nada. Pero todos aquellos a quienes el emperador mandaba a vigilar, volvían en entusiasmados:

-¡Qué tejido maravillosos! ¡Qué colores! ¡Qué dibujos tan originales!

Naturalmente, no habían visto nada y mentían para no parecer tontos o innobles. Al final, el mismo emperador fingió entusiasmarse con el traje, que tampoco él veía, y quiso ponérselo para un desfile. Iba entre dos hileras de gente y todos decían:

-¡Qué traje tan magnifico!

Hasta que un niño gritó:

– ¡Eh, mirad! ¡El emperador va desnudo!

-¡Claro que sí!  ¡Pero si no lleva ropa! – acabaron gritando todos.

Y el emperador, avergonzado, no tuvo más remedio que volver corriendo al palacio.[1]

Reflexión:

Se dice que en los tiempos antiguos, los reyes cuando ofrecían una fiesta de bodas le entregaban ya diseñado a cada invitado su respectivo traje para que asistiera vestido adecuadamente, dicho traje era el pasaporte para poder asistir a la fiesta.

En el caso de la parábola, el hombre que estaba en la fiesta sin el vestido apropiado era un intruso y por ello se le echó a las tinieblas. Moraleja: Sin el traje adecuado, no hay cielo.

¿Es necesario tener un «traje especial» para entrar al Reino de Dios? Según esta parábola, así debe ser, aquel que no lo tenga no podrá estar en las Cenas del Cordero de Dios.

De esta parábola podemos adquirir dos enseñanzas.

La primera enseñanza. Hoy en día existen muchas personas engañadas por lo que dice la sociedad, la moral, las religiones, las filosofías y los pensamientos de líderes que engañan con sus doctrinas erradas de llegar al Cielo pero sin Jesús. Sustentados en este tipo de enseñanzas, podemos inferir que van vestidos con trajes «invisibles» diseñados por estafadores que los engañan con el fin de aprovecharse de ellos. Igual que en la parábola, sin el traje adecuado no hay Cielo.

La segunda enseñanza. Consiste en saber que debemos llevar puesto un traje especial entregado por el Rey que ofrece la fiesta para ir al Cielo, entonces es necesario reconocer y aceptar que el traje para ingresar al Cielo es diseñado exclusivamente por el Señor Jesús para cada invitado. ¿Y cómo puedo ser uno de los invitados? Puedo ser uno de los invitados en el momento en que acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador, reconociendo arrepentido en mi corazón que he pecado contra Él y pido humildemente su perdón. En ese momento, Jesús mismo nos pone el vestido con el cual se nos permite entrar a Su Reino porque nos ha hecho hijos de Dios [Juan 1:12] y somos salvados por su amor y misericordia eternamente.

Y tú: ¿Ya tienes el traje?

[1] Tomado y adaptado del libro El Traje de Emperador de Hans Christian Andersen

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