EVALUANDO EL CARÁCTER

octubre 22, 2015

El nombre de Fabricio Lucio, célebre general romano de los tiempos primitivos de expansión de la República ha quedado en la historia como emblema de probidad, sencillez, desinterés e integridad ciudadanas. Se dice que “hallándose el famoso general en la más completa pobreza fue nombrado emperador por la República, para ir a tratar con Pirro, rey de Epiro, sobre asuntos de la mayor importancia concernientes a su patria. Pirro lo recibió en su corte con las mayores distinciones y trató de inducirlo para que secundara sus proyectos, contrarios a Roma, ofreciéndole honores elevados y grandes riquezas.” Pirro conocía las valías morales de Fabricio, con quien había luchado en acciones bélicas sin que hubiera logrado vencerlo. Conocía la entereza de carácter del noble patricio y creyó que si lograba inclinarlo a su favor habría hecho una trascendente adquisición. En efecto, Pirro, haciendo uso de su habilidad, de su talento y sus riquezas, y aprovechando la pobreza de Fabricio, le hizo insinuaciones morbosas, indignas de la elevada moral del ciudadano íntegro. La contestación de Fabricio fue la siguiente: “Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte?” Tan elocuente contestación hizo retroceder a Pirro y le proporcionó una visión de un hombre cabal, digno de la más alta consideración.

Versículo para tener en cuenta:

Jesús le replicó: — Si he hablado mal, demuéstrame en qué; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas? Juan 18:23

Punto de Reflexión:

Ser honrado significa cumplir a cabalidad lo que hemos aceptado de La Palabra que el Señor Jesús nos enseña por medio de La Biblia, ser cristiano significa honrar con nuestros actos lo que afirmamos creer de Jesús y para saber responder a las tentaciones que nos llegarán, las cuales serán muchas, un cristiano puede responder con integridad tal cual como lo hizo el Señor Jesús ante el guardia del templo, o como lo hizo Fabricio en este cuento.

¿Y qué tal tú?

¿Cómo respondes a las tentaciones?

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