HIJOS DEL REY

octubre 21, 2015

Se dice que en cierta ocasión el Emperador Napoleón I se encontraba delante de un grupo de soldados, cuando de repente su caballo se desbocó; entonces un soldado raso se lanzó hacia el caballo, y, cogiendo el freno del caballo, pudo pronto detenerlo. Se dice que Napoleón saludó al soldado raso y le dijo: “Gracias, mi capitán”. El soldado se sorprendió al oír a Napoleón decirle “capitán”, pues él era un simple soldado raso, pero inmediatamente pensó que se encontraba delante de Napoleón, y que si él quería, podía hacerlo capitán. Así que, saludó a su Emperador y le preguntó: “¿De qué regimiento, mi Emperador?” El emperador le contestó: “De mi guardia personal.” Aquel soldado raso se presentó como capitán ante el jefe de la guardia personal de Napoleón; el oficial, viéndolo con uniforme de soldado raso, le preguntó: “¿Capitán, por órdenes de quién?” — “Por órdenes de mi Emperador, Napoleón I.”

Versículo para tener en cuenta:

(Jesucristo) nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Apocalipsis 1:6

Punto de Reflexión:

Entender la posición ante Dios que obtenemos cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, es algo que no podemos dejar de lado. Nos convertimos por gracia y misericordia del Señor en hijos de Dios [Juan 1:12] Lo cual significa que somos reyes, sacerdotes, coherederos de Dios de su Reino.

¿Y qué tal tú?

¿Sabes lo que eres por aceptar y recibir al Señor Jesucristo en tu vida?

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