¿JEFE O PADRE?

abril 27, 2016

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38-39

¿Qué soy para Dios? Su respuesta definirá cómo es su relación con el Señor. Si le ve como si fuese un jefe entonces su condición será de inseguridad constante ante su salvación y por tanto se la pasará haciendo obras para garantizarla y muy probablemente las malas obras las esconderá para evitar ser “despedido por ese jefe”

Pero si considera que su condición es ser hijo de Dios, es decir considera que tiene un Padre amoroso y sincero, entonces desea estar con Él todo el tiempo, porque en Él encuentra la paz, el gozo y el amor de un Ser que confía y por supuesto siente y vive su Amor sincero.

Tener a Dios como Padre me garantiza su Amor incondicional, jamás me abandonará ni jamás seré negado por Él, por lo tanto el haber nacido de nuevo nos provee un Padre que corrige cuando fallamos, que guía cuando nos sentimos perdidos, nos instruye conocer Su Palabra, nos transforma para tener el carácter de Jesucristo y lo mejor de todo, nos permite relacionarnos con el Dios Creador, con el Rey y Soberano de todo, cuando así lo queramos.

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