JESÚS ES MI MANO

mayo 6, 2018

Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de Él. Mateo 5:3 [NTV]

Un famoso autor fue invitado una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación que iba a realizar. El cirujano un poco ansioso, entró a un cuarto y se arrodilló para orar al Señor Jesús.

Más tarde, durante la operación, sus manos se veían sin nervios… se veían tranquilas.

Mucho tiempo después, el autor expresó su sorpresa de que un cirujano orase.

Dijo: “Yo creía que un cirujano confiaba en su propia capacidad”

“Un cirujano es solamente un hombre”, fue la respuesta del médico.

“No puede hacer milagros por sí mismo. Estoy seguro que la ciencia no podía haber avanzado tanto, si no fuera por algo más fuerte que el solo hombre”

Y después terminó el cirujano diciendo:

“Me siento tan cerca de Jesucristo cuando estoy operando, que no sé dónde cesa mi habilidad y comienza la suya”

¿Y QUÉ TAL TÚ?

¿Le pide a Jesucristo ser su guía y ayuda para todas sus actividades? Para todo, en todo y siempre, necesitamos de la guía y ayuda en acción del Señor, esa es la incorporación en nuestro ser de la piedad de una manera plena y consciente, al tenerle en cuenta, reconocemos entonces lo que Él es para nuestra vida y nuestro ser y sin Él no somos, no tenemos, ni podemos hacer nada que esté alineado a Su Voluntad y para el propósito para el cual nos creó.

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