LA CATEDRAL

marzo 28, 2016

VERSÍCULO DE APOYO

Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente. Colosenses 3:23

EL CUENTO DE LA CATEDRAL

En plena Edad Media un peregrino vio en París a tres obreros trabajando con grandes bloques de piedra.

— ¿Qué están haciendo?, les preguntó.

—Cortando piedra, dijo uno de ellos con indiferencia.

—Ganándome unos francos, repuso secamente el segundo.

El tercero suspendió su labor por un momento y con una gran sonrisa y marcado entusiasmo respondió:

—Estoy construyendo una hermosa y espectacular catedral que va a ser la más importante de toda la región.

Y QUÉ TAL TÚ

¿Se le nota el entusiasmo en todas sus actividades? El entusiasmo es como la tos, se reconoce cuando alguien la tiene o cuando no la tiene, definitivamente el entusiasmo no se puede disimular.

La palabra entusiasmo se traduce del griego como «enthousiasmós», que significa «dios en ti», los griegos consideraban que un dios se apoderaba del hombre y se servía del mismo para manifestarse. Por eso la gente del mundo tiene «enthousiasmós», ¿y cuál dios tienen? El dios en este caso podría ser el dinero, el prestigio, el poder, la salud, la belleza…

¿Y los cristianos? El entusiasmo dede estar a “flor de piel” en toda actividad que realicemos porque Él vive por medio de Su Espíritu Santo en nuestro ser para manifestar sus propósitos divinos, le pertenecemos y por lo tanto todo lo que hacemos debe ser una consecuencia de lo que Él nos ordena.

Si el entusiasmo de un cristiano no es complacer primordialmente a Cristo, entonces se le verá entusiasmado por las cosas del mundo y si no tiene entusiasmo por lo que hace, debe considerar seriamente el significado de haber aceptado a Jesucristo como su Señor.

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