LA CIRUGÍA DE DIOS

octubre 24, 2017

Pues el SEÑOR disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo» Hebreos 12:6

En días pasados mi perro Mani, neciamente se comió una piedra que le obstruyó los intestinos y hubo que operarlo, por tal razón no pudo comer por varios días, su desesperación por comer era monumental, hasta el punto que nos ladraba para que le diéramos comida. Pero no podíamos, hacer eso, era ocasionarle un grave mal que podía matarlo, porque sus intestinos estaban débiles y no podía comer nada. Su recuperación fue difícil pero al final se sanó, pero le quedo una cicatriz de 10 centímetros.

REFLEXIÓN

Esta situación me hizo entender la disciplina de Dios conmigo. Mi perro Mani en el rol de un «hijo de Dios», me hace ver que cuando consumimos “piedras” (pecados), nos hacen daño en el campo espiritual y Dios nos debe disciplinar y necesita sacarlas de nuestro sistema espiritual para reestablecernos tal cual como debemos ser acorde al propósito para el cual nos ha creado y es ser como Cristo.

De esta experiencia, aprendí que:

(1) Dios siempre me intervendrá si neciamente me alimento inadecuadamente de piedras (vicios y pecados).

(2) Las cicatrices en mi ser, por las cirugías de Dios, son la señal de la Mano de Cristo disciplinadome amorosamente en mi vida para mí bien.

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