LA INYECCIÓN DEL DESÁNIMO

septiembre 20, 2016

¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Lo alabaré otra vez, ¡mi Salvador y mi Dios! Salmo 42:11

Una estrategia de guerra utilizada por los militares consiste en engañar al contrincante haciéndole creer que ya está derrotado, de esta manera el rival se desanima y no se enfrenta con todas sus fuerzas y se le puede vencer o huye temeroso abandonando la lucha.

Esta vieja estrategia es utilizada por Satanás, le inyecta en la mente de las personas problemas inexistentes, quizás haya tenido pensamientos tales como: «serás despedido, no podrás pagar tus gastos, tu pareja no te ama, te están engañando, tu jefe no te quiere en su equipo, eso que tienes es cáncer te vas a morir y dejarás a tu familia desolada»

¿Se ha dejado inyectar el desánimo en su mente? Seguramente todas esas «malas» noticias nunca ocurrieron, pero algo si sucedió: usted sufrió y sin sentido, quizás culpó a Dios o se debilitó su fe y se separó de Jesús; si así fue Satanás logró su cometido, que usted huyera sin luchar, plenamente vencido y solo. La sugerencia es que ante las dificultades imaginarias o reales, las enfrente con Jesucristo como cabeza de sus tropas, porque usted no sabe qué pasa, pero Él si lo sabe, y le dará la victoria a Su mejor manera. Confíe en Dios, no en pensamientos de desánimo que seguramente vienen del enemigo que lo quiere ver temeroso y sin ánimos de luchar.

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