MANSOS COMO JESUCRISTO

agosto 21, 2016

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:29-30

El orgullo siempre será una tentación, pero es posible enfrentarlo y resistirlo si recordamos que prácticamente no tenemos nada como para hacer alarde o para ser presuntuosos, pues todo lo bueno que tenemos proviene de Dios y si entendemos esto, seremos humildes, lo cual significa reconocer que no tenemos nada ni podemos ser nada sino que todo procede de la Mano generosa y misericordiosa de Dios y aquel que es humilde se hace manso, es decir le entrega su ser y se hace siervo del Señor, su poder lo deja bajo el control absoluto de Dios.

Para entender la mansedumbre podemos aprender de la fuerza controlada de un caballo, aunque éste puede evitar ser montado debido a su fuerza, el caballo prácticamente se entrega, toda su fuerza la pone bajo el control del jinete y por ello se deja cabalgar. Debemos aprender a ser humildes y entregar todas nuestras fuerzas (capacidades y voluntades), tal cual como el manso caballo, pero en nuestro caso a nuestro Señor Jesucristo para que Él nos lleve por Su Camino para bien.

¿Qué aspectos de su vida no le ha entregado plenamente al Señor? Aquello que no queremos entregar a Dios nos hace similar al comportamiento del caballo salvaje que no quiere ser amansado y cuando lo desean cabalgar salta furiosamente para botar a su jinete porque no lo soporta.

 

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