LA MUJER DÍSCOLA Y EL DIABLO

diciembre 18, 2016

Soy un pecador Lucas 5:8

Una joven díscola se dirigía a una cantina cuando se encontró en el camino con el diablo, el cual estaba vestido como un noble caballero, y al tenerla cerca le dijo: «Te aconsejo que no vayas a la cantina, porque hay gente mala y te pueden hacer daño»

Pero la muchacha no le hizo caso y siguió su camino. Estando en la cantina conoció unos malhechores que después la invitaron a salir y ya afuera la ultrajaron, la robaron, la golpearon y la dejaron en la calle. Entonces el diablo exclamó: «Si ven, después me echan la culpa a mí, pero que conste que le advertí para que no fuera»

Tal como este cuento, le sucedió a Adán y a Eva, en Génesis 3.13, cuando Dios les preguntó a Adán y a Eva por su desobediencia, su respuesta se enfoca en responsabilizar a otros (Adán a Eva y Eva a la serpiente), ambos fueron deshonestos y no quisieron asumir ante Dios la responsabilidad de sus sentimientos y creencias para cometer dicho acto.

El error del pecador consiste en no aceptar que falla, sino en responsabilizar a otros de ello. Para evitar caer en ese grave error, es necesario: (i) aceptar que elegimos el pecado sobre la comunión y obediencia a Dios; (ii) reconocer nuestra naturaleza pecaminosa y (iii) aceptar que hay un Salvador, Jesucristo, que nos puede liberar.

Amigo: la decisión vuelve a estar en sus manos, o sigue buscando al culpable por sus pecados o acepta que peca y necesita de Jesús el Salvador. Decida.

 

 

 

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