LA MUJER QUE NO SALTÓ

febrero 24, 2017

Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús. Mateo 14:29

Durante la catástrofe del hundimiento del buque London, una señorita fue instada a tomar su lugar en un bote salvavidas, arrojándose, como todos los pasajeros, desde la cubierta del buque a punto de hundirse. La muchacha miró el mar tempestuoso y la distancia que separaba el bote del buque y titubeó.

Salta ya – gritaron desde el bote -tenemos que partir. ¡Salta o será demasiado tarde! Otra vez miró abajo, pero tuvo temor. Al ver que el buque se hundía, los hombres empezaron a remar para alejarse.

¡Volved!, ¡Volved! – gritó la mujer al ver el peligro, pero ya no era posible sin exponer a todos los náufragos del bote, a una muerte cierta.

Así quedo ella abandonada en medio de su desesperación, hasta que el buque se hundió.

Del cuento de la mujer que no quiso saltar podemos aprender que erró porque procrastinó y ello fue negligente de su parte porque por ello ya no pudo salvarse, y debido a ello ocasionó un daño irreparable para su vida.  ¿Cuántas personas se la pasan toda su vida procrastinando su decisión? Al final se pierden, porque nunca optaron por (i) un encuentro con Jesús, (ii) poder conocerle y (iii) tomar la decisión de aceptarlo, recibirle y seguirle como Señor de su ser, para ser salvados del pecado.

¿Es usted de estas personas, que se la han pasado postergando su decisión? ¿Qué espera para tomar la Mano de Cristo? Que no le pase como la mujer del cuento, y se le acabe el tiempo y ya no tenga la oportunidad para ser salvado por Jesucristo.

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