LA NARANJA Y EL ATEO

marzo 20, 2018

Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio, y después de haber finalizado su discurso, invitó a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma. Después de unos momentos un hombre aceptó la invitación, y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla y luego se la comió. Cuando terminó de comérsela se volvió al conferencista y le preguntó:

—¿Estaba dulce o agria?

—No me pregunte tonterías— respondió el orador con señales evidentes de enojo—. ¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?

El hombre le respondió entonces:

—Y ¿Cómo puede usted saber algo de Cristo si nunca lo ha probado? [1]

VERSÍCULO DE APOYO

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre. Juan 6:51 [NTV]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿Y tú, ya probaste a Jesús? Nadie puede decir si es Jesús es justo, real o es Dios, si antes no ha “degustado” a Jesús, si antes “no lo ha saboreado”, es decir, primero es necesario relacionarse con Él para conocerlo íntimamente y así reconocer lo que Él es, lo que Él dice, lo que Él hace. El creyente se distingue por el hecho de que se relaciona con Jesús, y al igual que este cuento, lo ha saboreado (“la naranja”) Si no es así, tal como el ateo, simplemente hablará neciamente porque no lo conoce porque no lo ha “saboreado”

[1] 500 ilustraciones. Alfredo Lerín. La naranja y el ateo. Ilustración 16.

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