LA PARÁBOLA DE LA RANA

febrero 26, 2017

Pues el corazón de este pueblo está endurecido, y sus oídos no pueden oír, y han cerrado los ojos; así que sus ojos no pueden ver, y sus oídos no pueden oír, y sus corazones no pueden entender, y no pueden volver a mí para que yo los sane. Hechos 28:27

Quizá alguno de vosotros conozca la parábola de la rana hervida. Dice así: Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente saltará evitando quemarse con el agua hirviendo e intentará salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila, cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarla bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana permanece impávida y finalmente se cocina lentamente sin hacer nada para salir de la olla.  Aunque nada le impide que permanezca en la olla cocinándose lentamente, la rana se queda allí y se cocina. ¿Por qué? Pues parece ser que su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales, por lo que no llega a percibir los cambios de temperatura.[1]

Similar a la rana en la sociedad actual se nos ha ido suministrando el pecado hasta el punto que ya no nos escandaliza ni nos causa vergüenza y por supuesto mucho menos con Dios, el pecado ha llegado hasta al punto de convertirse en algo habitual que ya es costumbre y por lo tanto es aceptado en la sociedad. Como ranas estamos siendo cocinados en el agua hirviendo del pecado, estamos insensibilizados por el pecado, ya no nos duele, ya no sentimos temor ni vergüenza cuando lo vemos practicando delante de nuestros ojos, simplemente seguimos como si nada y a veces hasta lo hacemos motivo de burlas y risas como una manera de decir que lo aceptamos, es correcto y bueno.

La insensibilidad del pecado es debido a un corazón encallecido que ya no siente nada y por ello permite que el pecado pasee por su cara sin generarle asco y rechazo. Nos está pasando a todos, y si los cristianos no reaccionamos expresando y exponiendo el mal que se hace, oponiéndonos con respeto y amparados en la ley, seremos tan responsables y culpables ante Dios como aquel que lo practica sin pudor y creyendo que está en todo su derecho.

¿Qué estás haciendo para que no quedar cocinando en el pecado?

[1] Tomado y adaptado de: http://todopuedeserdiferente.blogspot.com.co/2011/04/la-parabola-de-la-rana-hervida.html

 

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