LA PAZ PERFECTA

abril 8, 2018

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Después de observar muchas obras, solamente hubo dos que realmente le gustaron. La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Todo esto no revelaba nada pacífico. Pero el Rey observó cuidadosamente, y vio tras la cascada un delicado arbusto con un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en su nido…

¿Cuál crees que fue la pintura ganadora? El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué? El rey explicaba que “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. Juan 14:27 [NTV]

REFLEXIÓN

¿Tienes paz en medio de enormes y graves dificultades? Jesucristo nos regala la paz. ¿Puedo obtener paz por el simple hecho de saberlo? No, así no podrá. La paz que nos ofrece Jesucristo se sustenta en la fe, es decir confiar en Él, creerle a Él, reconocer su Deidad, su Soberanía, que Él es el Sustentador de todo, por lo tanto, aunque las circunstancias demuestren aparentemente que todo se va a caer, nuestra paz sobresale porque confiamos sinceramente en Él y sabemos que Él lo resolverá de la mejor manera.

Valor a aplicar: La fe que conduce indefectiblemente a la perseverancia, evidenciando un creyente obediente a la voluntad del Señor.

Anti Valor: El desánimo, el cual genera desinterés en lo que se hace y lleva a desconfiar en Dios y por ende a desobedecerlo, separándonos de Él y así quedamos a merced del maligno.

[1] Diccionario de anécdotas, dichos, ilustraciones, locuciones y refranes. Rubén Gil.

 

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