LA SANGRE DE CRISTO

junio 21, 2016

Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7

El misionero se estaba esforzando en hacer comprender a los míseros nativos de aquella aldea africana, cómo el poder de la sangre de Jesús basta para limpiarnos de todos nuestros pecados, sin adición ninguna de dogmas ni ceremonias. Al fin, una mujer se acercó a él, y con pena le confesó: “Señor; pero mis pecados son tantos como las arenas en la ribera del mar. ¿Puede Jesús borrarlos todos?” El misionero contestó: “Id pues, a la orilla del agua, y levantad un montón de granitos de arena. Luego sentaos cerca y esperad. Veréis lo que sucede.” La mujer quedó pensando un instante y por fin exclamó: “¡Ya lo veo! ¡Ya lo veo! Como la mar se llevaría todo el montón, así también la sangre de Jesús me lava de todo mi pecado…!”

Adoptado del libro 500 Ilustraciones de Alfredo Lerín. Cuento 420.

El sacrificio hecho por Jesucristo en la Cruz permitió que su sangre pagará por los pecados de cada uno, siempre y cuando acepte que Jesucristo murió por sus pecados y por Su Sangre derramada le han sido limpiados todos sus pecados. Si aceptamos ese hecho, por fe, el Señor nos salva, Su Sangre paga todos sus pecados.

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