LA VISITA DEL SEÑOR

mayo 14, 2018

En su poema: “Cómo vino el Gran Invitado”, Edwin Markham relata la historia de un viejo zapatero remendón que hizo preparativos cuidadosos para una supuesta visita del Señor. El Señor no vino. Pero cuando llegó a sus puertas un pordiosero, el zapatero puso zapatos en sus pies. Cuando una mujer anciana llamó, el zapatero le ayudó con su carga y la alimentó. Cuando un niño perdido se acercó, el zapatero lo llevó de regreso a su madre. Súbitamente, una suave voz se dejó oír en el silencio: Levanta tu corazón, porque Yo guardo mi palabra. Tres veces vine a tu amable puerta; Tres veces mi sombra cubrió tu suelo. Yo era el mendigo de los pies heridos, Yo era la mujer a quien diste de comer, Yo era el niño sin casa y sin abrigo. [1]

VERSÍCULO DE APOYO

Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de éstos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”. Mateo 25:40 [NTV]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿Sabe a quién ayuda/sirve/da/visita, cuando da su ayuda/servicio/ofrenda/visita? Según Mateo 25:40, a Jesús mismo. Es por ello, que debemos estar atentos para darnos como ofrenda viva a todos los hermanos en la fe, a todas las personas que requieren algo. Con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra familia, con nuestros amigos, con nuestra pareja, debemos estar siempre dispuestos y gozosos para dar, porque al hacerlo, honramos al Señor Jesús y estamos dando como Él lo haría y como a Él le agradaría que hiciéramos.

 

[1] MacDonald, William. De día en día: 365 verdades por las cuales vivir, Editorial CLIE, 2009. ProQuest Ebook Central, Día 12 de Marzo.

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