LAS ESPIGAS Y EL TRIGO

abril 6, 2018

Iba un labrador a visitar sus campos para ver si estaban en sazón la cosecha. Había llevado consigo a su pequeña hija, Luisita. Mira, papá — dijo la niña sin experiencia—, cómo algunas de las cañas de trigo tienen la cabeza erguida y altiva; sin duda serán las mejores y las más distinguidas: esas otras de su alrededor, que la bajan casi hasta la tierra, serán seguramente las peores. El padre cogió algunas espigas y dijo: — Mira bien, hija mía: ¿ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que la doblan con tanta modestia, están llenas de hermosos granos.[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Pero ahora ustedes se sienten orgullosos y son arrogantes; todo ese orgullo es malo. Santiago 4:16 [PDT]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿Soy soberbio y orgulloso? El mundano es creído o soberbio, se muestra altivo y orgulloso por lo que tiene (riquezas materiales), por lo que es o por lo que hace (prestigio social o profesional) Pero todo ello no sirve de nada, ante los ojos del Señor, es una altivez frívola. Los creyentes en cambio, cuando reconocemos nuestra condición de pobreza espiritual y aceptamos el señorío de Cristo en nuestro ser, tal cual, como las espigas cargadas, nos doblegamos “cargados” del Fruto del Espíritu Santo ante Dios, para entregarlo a otros.

[1] 500 ilustraciones. Alfredo Lerín. Las espigas y el trigo. Ilustración 63.

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