LAS GRULLAS Y LA CIGÜEÑA

marzo 11, 2018

Quería el labrador coger ciertas grullas, para lo cual tendió sus redes en el campo, pero habiendo caído en ellas una cigüeña, ésta le decía que la soltase, porque era inofensiva y no causaba daños como las otras aves.

—No quiero, dijo el labrador riéndose, —porque tú ibas en compañía de las grullas, que ocasionan graves perjuicios a los campos, y por lo mismo, ya que te juntabas con los malos, sufre la muerte con ellos.[1]

VERSÍCULO DE APOYO

7Así que, no tengan nada que ver con esa clase de gente.

11No se hagan cómplices de los que no conocen a Dios.

Efesios 5:7,11 [TLA]

METÁFORA ESPIRITUAL

¿Me he hecho cómplice con el mal? Se le atribuye a Martin Luter King, la frase: “Lo que me preocupa no es el grito de los malos, sino el silencio de los buenos” , y a Edmund Burke, está otra oración: Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada

Con base en ello, es necesario aprender que como cristianos nos hacemos cómplices del mal cuando guardamos silencio, cuando permanecemos impávidos, cuando permitimos que los malos hagan daño a otros. Debemos levantarnos y pronunciarnos con acciones ante la injusticia, ante la inequidad, porque si no seremos como la cigüeña del cuento, cómplices del mal.

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