LOS TRES SABIOS Y EL ELEFANTE

mayo 3, 2018

Cuenta una antigua fábula que había tres ancianos, sabios y ciegos, que buscaban al sagrado elefante blanco, considerado «la verdad absoluta» Tras peregrinar por muchas ciudades, lo encontraron en un humilde poblado. Percibieron su presencia y se abalanzaron sobre él. Uno de los ancianos se colgó de la trompa, otro se abrazó a una de las piernas y el tercero se aferró a una de sus orejas. Cada uno de ellos experimentó sensaciones y emociones diferentes. Cuando regresaron a su hogar discutieron acerca de la verdad. El de la trompa dijo que la verdad es larga, rugosa y flexible; el de la pierna dijo que la verdad es dura, firme y maciza; y el de la oreja dijo que la verdad es delgada, amplia y oscilante.

Los sabios no lograron ponerse de acuerdo y cada uno fue por su camino, comunicando su verdad y predicándola con honestidad, creando tres grandes religiones que se expandieron rápidamente. Los tres sabios habían encontrado la verdad, pero como no percibieron su amplitud, sino que experimentaron sólo una parte de ella, difundieron separadamente las distintas partes de la verdad como si fueran por sí solas el todo. Aunque sinceros en su búsqueda y en su servicio, su limitación mental les hizo errar.[1]

VERSÍCULO DE APOYO

Jesucristo dice: En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Juan 18:37 [NTV]

REFLEXIÓN

El error que se comete comúnmente por parte de la gente que busca la verdad, es creer que “al encontrarla”, ya se tiene la verdad absoluta, lo cual conlleva a la soberbia del conocimiento y al desprecio y rechazo de lo que otros ofrecen como “su verdad”, que también tienen el mismo defecto, la soberbia a “flor de piel”. Debemos reconocer como creyentes que realmente el Único que posee la Verdad absoluta y que la puede suministrar y ofrecer es Jesucristo. No es cuestión de “tener” la verdad o haberla “encontrado”, sino (i) aceptar que Jesucristo es la verdad [Juan 14:6]; (ii) que, al creerle a Él, podemos tener Su verdad y de esta manera podemos caminar en este mundo sin caer en engaños que nos puedan hacer sufrir o perder la salvación que Él nos da; (iii) conocer Su verdad nos hace humildes para poder enseñarle a otros lo que Jesús significa para la vida de cualquier persona, su Dios, su Creador, su Señor, su Salvador.

Valor a aplicar: La humildad, la cual nos permite entender para reconocer nuestro estado, el cual aprueba que no somos ni tenemos nada sin Jesús, si aprendemos a ser humildes, nos podemos dejar guiar por el Señor y con Su verdad podremos guiar a otros a que la puedan aceptar y creer.

Anti Valor: La soberbia, un poco de conocimiento sin la guía de Jesucristo, sin Su Espíritu Santo, es perjudicial para nuestro crecimiento espiritual, sin Él nos alejamos del propósito de nuestra vida, ser y parecer a Jesucristo.

 

 

 

 

[1]Tomado de http://cuentodecaminos.blogspot.com.co/2009/02/la-busqueda-de-la-verdad-fabula.html

 

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