MATERIALES PARA LA ETERNIDAD

julio 30, 2016

No guarden tesoros para ustedes aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido los dañarán, y donde los ladrones entran a robárselos. Más bien, guarden tesoros para ustedes en el cielo donde ni la polilla ni el óxido los dañarán y donde los ladrones no pueden entrar a robárselos.  Pues donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón. Mateo 6:19-21

Una señora muy rica soñó que el Señor la había llamado al cielo y que estaba paseando por sus calles. De pronto vio una casa muy linda y grande que estaban construyendo. Aquella mujer pensó que quizá aquella casa sería para ella. Quedó muy sorprendida al saber que era para su jardinero. “¡No es posible!” exclamó la buena señora. “Si él en la tierra tiene sólo una casa humilde. Quizá tendría una mejor si no hubiera ayudado tanto a los demás” El guía no dijo nada y continuaron su recorrido. Poco después llegaron a una casa pequeña y sin mucho valor; en comparación con la anterior era casi ridícula. “Esta es su casa”, anunció el guía. La mujer a poco se desmaya y protestó diciendo que ella siempre había vivido en palacios en la tierra. “Sí, ya lo sabemos”, dijo el guía, y agregó tristemente: “El Rey de los cielos hizo lo mejor que pudo con los materiales que tú le enviabas” Joe E. Trull

Adoptado del libro 502 Ilustraciones de José Luis Martínez. Cuento 29.

¿Qué clase de materiales estamos enviando al cielo para la casa que el Señor nos está haciendo allí? Nuestras obras generan utilidades que se pueden consignar en dos cuentas:

(1) En las cuentas de los Bancos del mundo, donde solamente se deposita dinero y riquezas, pero no se pueden retirar después de estar muertos;

(2) En las Cuentas del Cielo, donde solamente se depositan las buenas obras en el Nombre de Jesucristo, éstas quedan depositadas para siempre en el Cielo.

¿Dónde está tu tesoro: en la tierra donde las personas te administran tus riquezas materiales o en el Cielo donde Jesucristo te administra tus riquezas espirituales?

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