NAPOLEÓN Y EL SOLDADO BORRACHO

diciembre 15, 2017

El día siguiente de la batalla de Austerlitz en la que Napoleón se hizo casi soberano de toda Europa, un ayudante del emperador entró en la tienda imperial con precipitación.

“¿Qué sucede?” Preguntó el emperador. “Señor respondió el oficial, uno de los soldados que más se distinguieron ayer; ha matado a uno de sus jefes. Y ¿no le han fusilado todavía?, “es que el homicida estaba ebrio” explicó. “¡Dejadle que se le pase su borrachera y traédmelo mañana!” Respondió Napoleón.

Napoleón volvió a sus asuntos, pero al día siguiente estaba en pie más temprano que el resto para definir aquel problema. “¡A ver; que conduzcan ante mi presencia al soldado que ayer mató a un jefe!”, exclamó el emperador.

Cuando el joven se presentó cayó llorando a sus pies mostrando aún las huellas de la batalla. “¡De pie soldado! Dicen que diste muerte a nuestro alférez”, prosiguió Bonaparte, a lo cual el joven intentó balbucear algunas excusas. “Dicen que estaba ebrio” “Así es señor” “¿De qué vino bebisteis?” Del de 6 sueldos, y ¿cuánto tragasteis? “Cuatro cuartillos” Napoleón se volvió a uno de sus soldados y dijo: Traigan 5 cuartillos del vino de seis sueldos” Cuando trajeron el líquido, el emperador obligó al soldado que bebiese toda aquella cantidad y espero que produjera efecto. Cuando el joven mostraba signos de estar alcoholizado el emperador le dijo: “Firme” Con gran esfuerzo el joven se mantuvo en pie. A su derecha había un precipicio a escasos diez pasos. Dijo Napoleón: “Doce pasos a su derecha” El soldado lo miró y comenzó a caminar deteniéndose en el paso diez.  “¡Dije doce pasos, soldado”, gritó Napoleón! “Señor”, exclamo el joven, “si doy un paso más me despeño” “De modo que – replicó el emperador con ironía, “os dais cuenta de un peligro para vos habiendo bebido 5 cuartillos de vino y ¿no os la disteis ayer cuando matasteis a un superior habiendo bebido sólo cuatro cuartillos? ¡Que lo fusilen el acto![1]

VERSÍCULO DE APOYO

Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad. Pero, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.  1 Juan 1:8-9 [NTV]

REFLEXIÓN

Este soldado representa las personas que se excusan de sus pecados culpando a otros o a las circunstancias externas; de este modo creen que son “buenas personas” que no pecan. Debemos: 1Reconocer nuestro pecado, 2confesarlo ante Dios en sincero arrepentimiento y desarrollar un 3plan de acción para no volver a pecar, estos son los tres pasos que cada uno debe hacer para estar en comunión con Dios.

Moraleja: Si reconoces que pecas, lo confesaras ante Dios y es porque aceptas en tu corazón que necesitas de un Salvador: Jesucristo.

Valor a aplicar: La responsabilidad.

Anti Valor: La irreflexión.

[1] Una pausa en tu vida. Pablo Martini. Centro de Literatura Cristiana. 2012

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