NIÑOS ESPIRITUALMENTE

octubre 21, 2016

Tuve que alimentarlos con leche, no con alimento sólido, porque no estaban preparados para algo más sustancioso. Y aún no están preparados 1 Corintios 3:2

Un niño recién nacido necesita alimentos blandos, mientras que un adulto requiere alimentos duros, ambos necesitan nutrirse con los alimentos adecuados según su condición para tener una buena salud. Si les dieran los alimentos equivocados seguramente se enfermarían y morirían. En el ámbito espiritual, sucede algo similar, hay creyentes que consumen alimentos sólidos (maduros espiritualmente) y otros alimentos blandos (aún niños espiritualmente), pero el problema radica en que hay creyentes que deberían ya ser maduros espiritualmente pero aún siguen siendo alimentados con leche, su estado se ha estancado y es como ver adultos en cunas, alimentándose con compotas para su cuerpo espiritual, pero ese alimento ya no les sirve por eso sufren y se comportan como bebecitos inmaduros ante las circunstancias difíciles por las que tienen que enfrentar.

¿Cuál es su estado: niño o maduro espiritualmente? Hay muchos cristianos quejumbrosos, fatalistas, derrotados, amargados, soñadores infantiles, es decir que insisten en ser alimentados con lechecita y arrullados en cunas. Se les olvida que estamos en plena guerra (espiritual) y es necesario comportarse como adultos maduros capaces de enfrentar con valentía los retos y dificultades.

No se puede dejar la leche hasta que se decida salir de la cuna y entrar valientemente al campo de batalla a enfrentar los problemas como un verdadero cristiano en pos de la victoria con el Señor Jesús.

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