NO TE CALLES

febrero 10, 2018

«¡Cállense!», les gritó la multitud. Sin embargo, los dos ciegos gritaban aún más fuerte: «¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!». Mateo 20:31 [NTV]

PUNTO DE REFLEXIÓN

Imagínese a una persona que está corriendo peligro pidiendo ayuda a gritos, pero los transeúntes le exigen que se calle, debido a que son desagradables o porque interrumpen una ceremonia o un discurso de alguien sumamente importante. Los dos ciegos gritan, porque reconocen que quien está pasando es el único que les puede ayudar y salvar de su condición tan deplorable, y es que necesitan ser salvados de sus pecados, necesitan de Jesucristo. Su necesidad es palpable, por eso no se reservan ninguna etiqueta de diplomacia o glamour para llamar a Jesús para ser salvados.

¿Y QUÉ TAL TÚ?

¿Te piden que te calles, porque estás llamando a Jesús?

TAREA

Llamar, llamar e insistir, hasta que Jesús responda, esa es la tarea. Sin importar la condición, la situación o la hora, Jesucristo acude al ciego, al pobre, al miserable, al enfermo, al despojado, al incrédulo, al muerto (espiritual), Él promete dar Salvación a todo aquel que le acepte como su Señor en su vida y en su ser. La tarea es llámalo, llámalo e insiste hasta que Él conteste, eso se llama perseverar con fe, sin importar que te digan que te calles.

 

 

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