DEPENDENCIA DE DIOS

abril 30, 2016

VERSÍCULO DE APOYO

—Por favor, señor —le dijo la mujer—, ¡deme de esa agua! Así nunca más volveré a tener sed y no tendré que venir aquí a sacar agua. Juan 4:15

La mujer samaritana quería de aquella agua que le ofrecía el Señor Jesús con el objetivo de no tener que volver a sacar agua del pozo, su necesidad estaba enfocada en no “tener” que volver, es decir, en una total independencia, pero Jesús le ofrecía precisamente era un agua de la cual ella debía depender para siempre de Él.

Muchas de las cosas que le pedimos a Dios, conscientes o no, lo hacemos para no depender de Él o de nadie. Si Jesús te diera TODO o te quitará TODO:

¿Le seguirías buscando? ¿Seguiría siendo tu amigo?

Es importante entonces saber si necesitamos algo para satisfacer nuestras necesidades o lo que deseamos es independencia total. La dependencia de Dios es el resultado de reconocer lo que Él es [Jesús es Dios Todopoderoso], lo que Él tiene [Dios es Soberano y Dueño de todo], lo que Él representa en mi vida [Jesús es mi Señor y rey de mi vida]…si esto lo puedo entender, querré depender del Señor absolutamente.

 

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