PERICLES Y EL CRÍTICO

enero 24, 2017

Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Efesios 4:32

Cuenta la historia que un día Pericles caminaba de su casa hasta el Senado cuando un hombre enfadado con Pericles, le esperó en el camino y le dirigió toda clase de insultos y amenazas. Cuando terminó los asuntos en el Senado, aquel individuo le estaba esperando a la puerta e hizo lo mismo en todo el camino hacia la casa de un amigo donde estaba invitado a comer. Así, a lo largo de todo aquel día, le perseguía como si fuera su sombra. Al atardecer, Pericles regreso a su hogar y le volvió a suceder lo mismo con aquel enemigo político que no cesaba de ofenderle y amenazarle. Cuando entraba por la puerta de su casa ya era oscuro. Aquel hombre profirió unas cuantas ofensas más ante la puerta cerrada y empezó a retirarse. Al bajar la calle, ya en la oscuridad, vio que alguien se le acercaba con una antorcha.

-¿Quién eres? -preguntó.

-Soy el criado de Pericles. Él me ha enviado para que le ilumine el camino hasta su casa.

Un valor que aplicó Gandhi para lograr la independencia de la India fue el «Ahimsa», o el de la «No Violencia», el cual consiste en «no resistir al mal», o también en no combatir el mal con acciones del mal, sino enfrentar el mal con acciones de bien. Un incendio no se puede apagar con gasolina, así como el mal no se puede mitigar con más mal.

Dar bien por bien, es lo común y normal. Dar mal por bien es de malévolos. Pero dar bien por mal, o no arremeter el mal con más maldad es precisamente lo que Jesucristo nos enseña y es dar amor a aquel que quiere hacernos daño.

 

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