¿SOMOS DE QUIÉN?

diciembre 30, 2015

El gran reformador Martín Lutero viajaba a pie muy a menudo. En cierta ocasión pidió alojamiento en una rústica casa de campesinos. Sin saber quién era, lo recibieron bien y lo trataron tan bien como pudieron. Al saber quién era rehusaron toda paga, pero le pidieron encarecidamente que se acordara de ellos en sus oraciones y que escribiera con tinta encarnada en su pared alguna inscripción de recuerdo. Prometió hacerlo y escribió: Domini Sumus. El campesino le preguntó qué significaban aquellas palabras, y Lutero explicó que tenían doble sentido.

Significan—dijo—, “Somos del Señor”, pero pueden también significar: “Somos señores”. Lo uno entra en lo otro: siendo propiedad del Señor Jesucristo a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de Satanás ni de hombre sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús.

Versículo para tener en cuenta: Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo. 1 Corintios 6:20-21

Punto de Reflexión:

Domini Sumus: Somos del Señor o Somos señores. Dos posturas que definen la condición del hombre ante Dios. Cuando se decide por la primera: Soy del Señor, es porque se ha aceptado a Jesucristo como su Amo, Señor de su vida. La segunda: Soy señor, indica que rechaza su señorío, se niega a creerle y seguirle.

Nuestra condición cambia totalmente cuando decimos que Jesucristo es nuestro Señor, definimos un nuevo estatus en nuestra vida la cual consiste en que todo lo que soy y todo lo que tengo reconozco que ya no me pertenece, sino que todo es del Señor Jesucristo. Esa nueva condición, me convierte en su siervo, es a Él a quien debo servir con todo lo que Él me ha dado y es a Él a quien le entrego mi vida para su servicio, propósito y voluntad. Soy del Señor.

¿Y qué tal tú?

¿Domini Sumus: Soy del Señor o soy señor?

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