TAMERLAN Y LA HORMIGA

marzo 1, 2017

Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible. Hebreos 11:27

En la antigua Tartaria (nombre que le daban los viejos geógrafos al centro de Asia), vivía el rey Tamerlán. Un día, el rey se encontraba bastante deprimido por diversas preocupaciones que no podía sacar de su cabeza. Absorto estaba en sus pensamientos, cuando en eso descubrió una hormiga, que lentamente subía por una pared. Con la ayuda de un pequeño palo, Tamerlán lanzó la hormiga contra el suelo, buscando con ello distraerse un poco. Inmediatamente, el insecto volvió a ascender por la pared. El rey volvió a arrojar la hormiga al suelo y aquella nuevamente tomó su rumbo habitual. Con paciencia infinita y por espacio de ochenta veces, el rey tiró la hormiga al suelo. ¡Y por espacio de ochenta veces la hormiga volvió a subir por el mismo sitio de la pared! El rey se maravilló por la perseverancia demostrada por aquel insecto y, recapacitando, se dijo: «La imitaré y venceré»[1]

Reflexión:

¿Por qué hay personas que perseveran sin importar las dificultades y otras declinan cuando deben enfrentar problemas? La respuesta es sencilla pero pocos la saben aplicar y consiste en que aquel que persevera tiene una meta que desea alcanzar.

El cuento de Tamerlán nos enseña que una pequeña hormiguita quería avanzar (perseveraba) sin importar cuántas veces la derrumbaran, sin importar el tamaño del gigante que la derrumbaba, su meta era llegar a su comunidad para cumplir un objetivo definido.

¿Cuántas veces hay que derrumbarte para que declines en tus proyectos? La respuesta depende de la meta que desees alcanzar.

¿Cuántas veces hay que derrumbarte para que declines de tu fe en el Señor? La respuesta depende de la fe genuina que hayas anclado a tu vida, si estás afirmado en Cristo Jesús, Su Espíritu Santo te dará fuerzas para perseverar. Pero si desistes ante cualquier dificultad es necesario revaluar qué es lo que te motiva para seguir a Cristo: el amor por Él o el «amor» (codicia) por lo que te pueda dar.

 

 

 

[1] Tomado y adaptado del libro Vive y Ayuda a vivir. Autor Eladio Alonso Valerio Madrid. Panorama Editorial S.A. de C.V. 2005. Página 36.

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