TODAVÍA NO

abril 16, 2017

¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos. Apocalipsis 3:20

“Todavía no”, dijo un niño entretenido en sus juegos. “Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios” Llegó a ser un joven muy robusto.

“Todavía no”, dijo el joven. “Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más tiempo para asuntos espirituales” El negocio prosperó.

“Todavía no”, dijo el hombre de negocios. “mis hijos me necesitan ahora. Cuando ellos crezcan y estén bien colocados entonces tendré más oportunidad para pensar en eso” Envejeció

“Todavía no”, siguió diciendo. “Pronto voy a retirarme de mis negocios para que tenga ya bastante tiempo para leer y reflexionar” Así murió.

Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven. Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza.[1]

REFLEXIÓN

Nadie sabe cuándo será su último día en este mundo. Lo que sí sabemos es que algún día moriremos y no nos llevaremos  para la eternidad nada de lo que hemos conseguido de este mundo, más hay algo que si llevaremos y será imprescindible exponer ante el Dios Todopoderoso, y ello consiste en: (i) la decisión de haber aceptado o rechazado a Jesucristo; (ii) lo que hicimos con Jesucristo en nuestro trasegar por el mundo mientras vivimos.

Ante ello, sólo cabe responder a nuestra decisión, porque con base en dicha respuesta podremos decir lo que estamos haciendo con Jesús. Ya es hora de decir: “Ahora sí, Señor Jesús” y dejar de decir “todavía no”, ya es hora de estar postergando la decisión de aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador.

Quizás mañana no exista para nosotros en este mundo, pero si va a existir el encuentro definitivo que tendremos con Dios, qué llevas para presentarle a Dios: un “Todavía no”, o vas seguro porque llevas a Cristo contigo.

 

 

 

 

[1] Tomado y adaptado del Libro: Quinientas ilustraciones compiladas por Alfredo Lerín. Casa Bautista de publicaciones. 2004.

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